Sanidad cree que 26 meses de
demora por una colonoscopia no suponen un «riesgo vital»
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Sanidad no devolverá los 500 euros que un paciente gastó en la Clínica
Asturias para hacerse la prueba «porque ir a la privada fue una decisión
voluntaria»
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Juan Antonio Fernández Álvarez estuvo 26 meses esperando a que le llamaran
para someterse a una colonoscopia en el Hospital Monte Naranco, en Oviedo. Su
caso, sus más de dos años de demora en la sanidad pública, aunque llamativo, no
suele aparecer reflejado en las estadísticas que sobre listas de espera publica
cada mes el Servicio de Salud del Principado, ya que los tiempos de demora para
pruebas diagnósticas no se facilitan. Solo el volumen total de enfermos en
espera. A este ovetense, de 54 años, le hierve la sangre cada vez que oye o lee
esas estadísticas. «Están maquilladas, cocinadas, preparadas… No son reales. Yo
mismo soy una prueba de ello».
A este vecino de La Corredoria, su médica de familia le derivó en diciembre
de 2014 al especialista. Juan Antonio sufre problemas gástricos e intestinales
«desde pequeñito» y tiene antecedentes familiares de cáncer de colon. Su padre
falleció a causa de este tumor en 2007 y a uno de sus hermanos, que vive en
Castilla y León, «le practicaron una colonoscopia en apenas seis meses»; le
extirparon seis pólipos. «La especialista de Digestivo entendió que me tenía
que hacer una colonoscopia». Así que a finales de diciembre de 2014 «entré en
lista de espera».
Pasó un año, pasó otro y nada. «Seguían sin llamarme y eso que cada cierto
tiempo llamaba al hospital a ver si había novedades», relata. En ese tiempo,
Juan Antonio estuvo dos veces internado en el HUCA. El 25 de mayo de 2016
ingresó a causa de un grave problema de estreñimiento, un fecaloma, y en enero
de 2017, nuevamente, por «un dolor abdominal tan intenso que me tuvieron que
llevar desde el centro de salud de La Lila al hospital en ambulancia». Los
propios profesionales del HUCA le aconsejaron «poner una reclamación», ya que
entendían que no era «ni medio normal» que llevara tanto tiempo esperando. En
febrero pasado, harto de esperar «y preocupado por mi salud», decidió acudir a
la medicina privada. «Tenía miedo a que se acentuaran los problemas, tomé la
desesperada decisión de acudir a la Clínica Asturias», dice. Allí le hicieron
la prueba deseada por la que pagó 500, «la mitad de mi sueldo». Le extrajeron
un pólipo, «afortunadamente, benigno».
Juan Antonio Fernández presentó una reclamación ante el Sespa. Quería que
«al menos me abonaran el gasto de la prueba, aunque también habría querido que
me pidieran disculpas». Pero ni lo uno ni lo otro.
El Sespa, en su respuesta, no solo deniega la petición porque entiende que
«no hubo riesgo vital» sino que además acusa a Juan Antonio de haber acudido a
la sanidad privada «por voluntad propia y de forma unilateral renunciando a la
sanidad pública». «Eso me ha dolido», confiesa. Llevo treinta años cotizando a
la Seguridad Social, es la primera vez que recurro a la privada y lo hago
totalmente obligado porque el Sespa pasó de mí y de mi problema de salud. Se
desentendió por completo». «A lo mejor habrían preferido que falleciera, como
mi padre, ¿no?, al que tardaron tanto tiempo en derivarlo al especialista que
cuando le diagnosticaron el cáncer de colon ya era demasiado tarde», plantea.

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