Palmero, sube a la palma
Y dile a la palmerita
Que se asome a la ventana
Que su amor la solicita…
El pasado viernes en La Caridad, a las puertas
del Auditorio de “As Quintas”, alguien se sintió ofendido, cuando hablando con
otra persona que me acompañaba a la “supuesta charla coloquio”, convertida finalmente
en mitin progresista, y tras haber sido bloqueado en la puerta de acceso por la
mismísima regidora del Franco, sí, la intrépida Cecilia Pérez, yo no daba crédito
a lo que estaba pasando. Se puede entender que algunas personas sean capaces de
lo que haga falta con tal de mantener la mamandurria, pero llegar incluso
reptar como es el caso, es para nota.
El malestar de las decenas de personas llegadas
de todos los concejos del noroccidente, que se quedaron en la calle, algún ex
alcalde socialista incluido, era más que palpable. Según parece, el aforo era limitado a 250 personas, cosa que a mi modo de ver debería de
haberse difundido de forma adecuada, incluso haberlo incluido en el cartel
anunciador del evento, pero no se hizo.
Tras observar los comentarios de los asistentes
que quedaron en la calle sin poder entrar, se me ocurrió decir: “claro, lo
llenaron de palmeros para evitar las voces discordantes”. Inmediatamente una persona
que se encontraba a mi lado en la calle se sintió molesta por mis palabras, claro
que la realidad en este caso superaba la ficción y a los hechos me remito. De nuevo esta banda de mafiosos nos había tomado el pelo.
Como decía en sitú un ex alcalde: “… yo me voy, que ya sé lo que van acontar”, y tenía toda la razón. Pues quien la legislatura pasada ostento el cargo de gerente del Sespa, ahora oKupa el cargo de consejera de Salud. Es decir, lleva años vendiendo la misma moto, la cual mantiene las mismas taras con las que antaño salio de fabrica. Le falta el manillar (no hay un gerente capaz de conducir). Le falta el deposito de la gasolina (no se aportan recursos de ningún tipo). Incluso no trae ruedas, apesar de ello continúan empeñados en vendernos que se trata de una moto eficiente.
El pasado viernes vino a La Caridad la consejera de Salud Concepción Saavedra a contar de
nuevo las mismas mentiras, mientras solicitaba de nuevo tiempo ¿Tiempo para qué?...
Saavedra es la única responsable de lo acontecido con el Hospital de Jarrio
en los últimos años. Ella fue y es la responsable de tomar las acciones necesarias
para corregir la deriva, pero no solo no hizo nada, es que además quiere hacer
responsable de ello a otros…. Señora Saavedra, desgraciadamente las
competencias de Sanidad están transferidas desde hace ya muchos años, para nuestra
desgracia.
Como ya viene siendo costumbre por parte de estos incompetentes, a la hora de buscar culpalbes, disparan sobre todo lo que se mueve a su alrededor. Ante la imposibilidad de acusar a
Franco de todo ello, esta vez encontraron un nuevo chivo expiatorio en la plataforma
“Jarrio Salvemos nuestro Hospital”, que a Dios gracias no resultó ser un engaño
como aquella otra denominada “Todos somos Jarrio”, donde a fin de cuentas todo
estaba atado y bien atado, como demostró el paso del tiempo.
La señora Saavedra y los alcaldes de la zona deberían de ser conscientes de que los ciudadanos no podemos ni debemos de confiar en quien ya en otras ocasiones lanzo las mismas soflamas u otras similares. Pues lo que está en juego es la salud de miles de personas. Hacen falta hechos y sobran las palabras, pues casi todos (los palmeros son una excepción) sabemos que están huecas de contenido.
Lo cierto es que hay más de 4.000 personas esperando por una primera consulta con el especialista, y la cifra va en aumento con el paso de las semanas. Quiene esperan lo deben de hacer de media unos 125 días, 30 más que el resto de los asturianos. Si esto no es trato descriminatorio, que venga Dios y lo vea.
Las consultas de dermatología son un cachondeo, pues mientras son aplazadas
una y otra vez, las esperas ya sobrepasan los cinco meses. Si miramos para Oftalmología,
nos encontramos con más de lo mismo. Mientras las citas de urología se
resuelven en un visto y no visto. Para aligerar las listas se trae a un
especialista cada cierto tiempo, que lejos de mirar a la cara al paciente, lo despacha en un plis plas. Para ser
atendidos en neurología, la espera ya supera los dos meses.
Los números hablan por sí solos, así el pasado mes de diciembre en el
Hospital de Jarrio se pasaron mil consultas menos que en noviembre.
Cuando a un paciente se le solicita una colonoscopía por parte de su médico
de cabecera, este va tener que sentarse y esperar unos 114 días según fuentes
oficiales. Esto es el triple de lo que esperan los asturianos de otras áreas
sanitarias. ¿Como se llama a esto?....
Una simple radiografía en Jarrio puede acumular una demora de tres meses.
Cuando se trata de una intervención quirúrgica, donde en estos momentos hay
más de mil personas en lista de espera, los pacientes dependientes del Hospital
de Jarrio tienen que espera un mes más de lo que lo hacen los de otras partes de la CCAA.
Esta misma semana nos enteramos de que en Jarrio en estos momentos hay un solo
cirujano en el servicio. El urólogo no esta ni se le espera, salvo el que viene
a pasar consulta para cuadrar las estadísticas. Por no tener en el Area
Sanitaria I en estos momentos, no hay suficientes médicos en Atención Primaria, sin perder de vista la falta de varios pediatras.
A estas
alturas de la película, cabría preguntarse que fue del Decreto 59/2018, de 26 de septiembre, sobre garantía de tiempo máximo de acceso a las
prestaciones sanitarias del Servicio de Salud del Principado de Asturias. La
señora Consejera Saavedra debería de tomar de referencia este decreto y a
partir del mismo darnos las explicaciones pertinentes, sin necesidad que se las
tengamos que pedir.
Los usuarios de la Sanidad del noroccidente somos los más ninguneados
y discriminados de la CCAA. De un tiempo a esta parte, las citas se anulan y
posponen por medio de una llamada telefónica (asi no queda constancia de dichas anulaciones) no por escrito como se hace en el
resto de Asturias.
Mientras todo esto acontece, la tramoya política continua desvirtuando
la triste realidad que padecemos en el noroccidente. Para ello se sirve de una
asociación cultural bien subvencionada, que maneja a su antojo una alcaldesa
con ansias de seguir medrando, y a la que le importa más bien poco todo aquello
que no la afecte pecuniariamente.
Visto lo visto, hoy más que nunca, no se olviden…
“Si no luchamos juntos, nos van a matar por separado”
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