En Asturias, al igual que ocurre en otras provincias, pues no somos un caso aislado, la gestión sanitaria está en manos de un puñado de estómagos agradecidos, que sirven ciegamente al partido que los encumbró.
Los trabajadores a ellos más bien les importan muy poco. Ellos tan solo son para ellos un escollo en el camino que deben de salvar llegado el momento, no les importa lo más mínimo las formas, para ellos solo cuentan los resultados, y en base a ello reciben suculentos salarios y prebendas.
Así que utilizando todos los resortes que les ponen a su alcance, tratan a los trabajadores en si, como si fuera una cadena de montaje, olvidándose de que están tratando con personas, no con seres inertes. Pues desgraciadamente los trabajadores oyen, ven y padecen, cosa que los gestores parecen no entender o más bien olvidar.
El tiempo da y quita razones, pero sobre todo viene a demostrar, que en este momento solo nos queda una salida, que no es otra, que la de unificar nuestras fuerzas, para así poder hacer frente a un enemigo común tanto para los profesionales como para los pacientes y sus familiares.
Como podemos comprobar, los gestores no solo carecen de principios, sino también de escrúpulos. Están dispuestos a tratarnos como si fuéramos una mercancía, a la cual ya asignaron un número y ahora quieren retirarle lo poco que nos queda, nuestra dignidad como personas.
Llevo tiempo diciéndolo y muy pocos me hacen caso, que: “si no luchamos juntos, nos van a matar por separado”.

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