lunes, 13 de febrero de 2023

LA BOLSA O LA VIDA

 

D. Crisanto Alonso Alvarez

Va a resultar complicado explicar lo inexplicable. Intentar describir, de forma simple, algo que ni yo entiendo, es un absurdo por mi parte. Así pues vamos a hablar de lo absurdo en modo surrealista; pero con unas implicaciones laborales y asistenciales tan importantes que yo califico de MUY GRAVES.

Empezaré con la visión general. Quizás sea más fácil.

Trabajar en el Sistema Público de Salud significa sumergirse en una de las empresas con más complejidad de organización. Dicen los manuales de gestión (no lo digo yo) que la complejidad del funcionamiento de un hospital solo es equiparable a la de un aeropuerto, y quizás más. Porque se mezclan miles de factores que, en cualquier momento, pueden afectar a la seguridad y a la vida de las personas. Así de sencillo, así de complejo.

Dicho lo anterior; el funcionamiento de un hospital, engranado a su vez con los centros de salud correspondientes, tiene su línea fundamental de acción en lo que llamamos: Proceso Asistencial. El Proceso Asistencial es el conjunto completo de procedimientos, técnicas, pruebas y actos necesarios desde que un paciente acude con un problema clínico hasta que sale con ese problema resuelto. En los llamados mapas de procesos se le conoce como proceso operativo, pero se entiende mejor así; y es el fundamento de todo Sistema de Salud. Si eso no funciona a la perfección todo lo demás no sirve para nada.

Para que ese proceso sea perfecto son necesarios muchos, muchos profesionales; no sólo médicos y enfermeras. Hace falta que el personal auxiliar (TCAE), celadores, administrativos, conozcan muy bien su trabajo y estén exactamente igual de motivados que el resto de profesionales. Cada uno de ellos forma parte de una cadena imprescindible para que el proceso funcione como un reloj; y si no es así puede incluso pararse el reloj. La pandemia lo puso en evidencia, aunque todo se olvide con facilidad.

Bien, ese es el contexto. Ahora el ejemplo y luego las aberraciones.

Un Servicio, uno cualquiera, en este caso el de oftalmología, no puede funcionar cuando sus secretarias cambian cada semana. No puede incluso cuando una sola cambia cada semana, porque su compañera tendrá que dedicar casi todo su tiempo a la formación de la misma; y justo cuando empieza a saber algo (poco), empieza otra. Llegar al caos con este modelo es lo más probable, pretender que el proceso asistencial funcione IMPOSIBLE. Y esto, esto que explico, está ocurriendo a diario.

Todos los profesionales se contratan a través de un modelo conocido como "bolsa". Esa bolsa, tan aparentemente ingenua, y tan desequilibrada por motivos sindicales, representa la "vida" de muchos trabajadores. Profesionales que, pegados al teléfono las veinticuatro horas del día, esperan una llamada para poder trabajar. Una bolsa viciada, donde el tiempo trabajado pesa tanto que acaba ofreciendo trabajo siempre a los mismos, dejando tirados a otros muchas veces más preparados. Una bolsa que no permite, en tiempos de inteligencia artificial, la inclusión continua y continuada de méritos, sino cuando el arbitrario criterio ha decidido, y una bolsa que está viciada de base al no tener en cuenta el auténtico mérito de los trabajadores: el profesionalismo.

Añadamos a lo anterior el hecho, casi inconcebible, de que las áreas sanitarias no tienen autorización para contratos de más de una semana, y ya tenemos la tormenta perfecta. Cambios continuos, con contratos basura que van de lunes a viernes o en casos de lunes a jueves. Por favor, lean de nuevo lo que he escrito. Sí, de cuatro o cinco días saltando el contrato el descanso obligado. Es decir no se les cotiza ni paga el fin de semana. Si esto no está pasando por favor que se me corrija; pero si está pasando ya me dirán si no es muy muy grave. Grave para el proceso asistencial y grave para quien ostenta la bandera del progresismo. Contratos basura en el Sistema Público, con cientos, sino miles de afectados, que machacan fundamentalmente a la parte más débil, aunque igual de importante, de la cadena; bien por la debilidad de sus sindicatos o por la menor o inadecuada representatividad.

Esto está ocurriendo amigos. Esto está pasando. Esto lo están padeciendo profesionales y pacientes. Este es el caos en el que nos han sumergido. El caos de la bolsa, que es para muchos la propia vida.

No me atrevo ni a decir Salud.

Hagan juego señores.

 

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