Va a resultar complicado explicar lo inexplicable. Intentar describir, de
forma simple, algo que ni yo entiendo, es un absurdo por mi parte. Así pues
vamos a hablar de lo absurdo en modo surrealista; pero con unas implicaciones
laborales y asistenciales tan importantes que yo califico de MUY GRAVES.
Empezaré con la visión general. Quizás sea más fácil.
Trabajar en el Sistema Público de Salud significa sumergirse en una de las
empresas con más complejidad de organización. Dicen los manuales de gestión (no
lo digo yo) que la complejidad del funcionamiento de un hospital solo es
equiparable a la de un aeropuerto, y quizás más. Porque se mezclan miles de
factores que, en cualquier momento, pueden afectar a la seguridad y a la vida
de las personas. Así de sencillo, así de complejo.
Dicho lo anterior; el funcionamiento de un hospital, engranado a su vez con
los centros de salud correspondientes, tiene su línea fundamental de acción en
lo que llamamos: Proceso Asistencial. El Proceso Asistencial es el conjunto
completo de procedimientos, técnicas, pruebas y actos necesarios desde que un
paciente acude con un problema clínico hasta que sale con ese problema
resuelto. En los llamados mapas de procesos se le conoce como proceso
operativo, pero se entiende mejor así; y es el fundamento de todo Sistema de
Salud. Si eso no funciona a la perfección todo lo demás no sirve para nada.
Para que ese proceso sea perfecto son necesarios muchos, muchos
profesionales; no sólo médicos y enfermeras. Hace falta que el personal auxiliar
(TCAE), celadores, administrativos, conozcan muy bien su trabajo y estén
exactamente igual de motivados que el resto de profesionales. Cada uno de ellos
forma parte de una cadena imprescindible para que el proceso funcione como un
reloj; y si no es así puede incluso pararse el reloj. La pandemia lo puso en
evidencia, aunque todo se olvide con facilidad.
Bien, ese es el contexto. Ahora el ejemplo y luego las aberraciones.
Un Servicio, uno cualquiera, en este caso el de oftalmología, no puede
funcionar cuando sus secretarias cambian cada semana. No puede incluso cuando
una sola cambia cada semana, porque su compañera tendrá que dedicar casi todo
su tiempo a la formación de la misma; y justo cuando empieza a saber algo
(poco), empieza otra. Llegar al caos con este modelo es lo más probable,
pretender que el proceso asistencial funcione IMPOSIBLE. Y esto, esto que
explico, está ocurriendo a diario.
Todos los profesionales se contratan a través de un modelo conocido como
"bolsa". Esa bolsa, tan aparentemente ingenua, y tan desequilibrada
por motivos sindicales, representa la "vida" de muchos trabajadores.
Profesionales que, pegados al teléfono las veinticuatro horas del día, esperan
una llamada para poder trabajar. Una bolsa viciada, donde el tiempo trabajado
pesa tanto que acaba ofreciendo trabajo siempre a los mismos, dejando tirados a
otros muchas veces más preparados. Una bolsa que no permite, en tiempos de
inteligencia artificial, la inclusión continua y continuada de méritos, sino
cuando el arbitrario criterio ha decidido, y una bolsa que está viciada de base
al no tener en cuenta el auténtico mérito de los trabajadores: el
profesionalismo.
Añadamos a lo anterior el hecho, casi inconcebible, de que las áreas
sanitarias no tienen autorización para contratos de más de una semana, y ya
tenemos la tormenta perfecta. Cambios continuos, con contratos basura que van
de lunes a viernes o en casos de lunes a jueves. Por favor, lean de nuevo lo
que he escrito. Sí, de cuatro o cinco días saltando el contrato el descanso obligado.
Es decir no se les cotiza ni paga el fin de semana. Si esto no está pasando por
favor que se me corrija; pero si está pasando ya me dirán si no es muy muy
grave. Grave para el proceso asistencial y grave para quien ostenta la bandera
del progresismo. Contratos basura en el Sistema Público, con cientos, sino
miles de afectados, que machacan fundamentalmente a la parte más débil, aunque
igual de importante, de la cadena; bien por la debilidad de sus sindicatos o
por la menor o inadecuada representatividad.
Esto está ocurriendo amigos. Esto está pasando. Esto lo están padeciendo
profesionales y pacientes. Este es el caos en el que nos han sumergido. El caos
de la bolsa, que es para muchos la propia vida.
No me atrevo ni a decir Salud.
Hagan juego señores.
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