ME LLEGO
TODO POR LA DIGNIDAD DEL PACIENTE...?
Cuando lo que verdaderamente les importa a algunos es la plaza, y por el contrario, lo que menos les importa es el paciente. Cuando algunos piensan más en el saldo de su cuenta corriente, y lo que menos les importa es la salud de la persona que depositan toda su confianza en él, e incluso ponen en sus manos la propia vida.
Es entonces es cuando nos encontramos con este tipo de personajes, que además suelen ser pocos, pero están dejando al resto de la profesión a la altura del betún.
Pero lo que a mi modo de ver es mucho más preocupante, es que este crepúsculo de ineptos, hacen pensar a la inmensa mayoría de la sociedad, que son todos iguales, y no es cierto.
Si bien por algún extraño motivo, estos farsantes okupas de despacho, suelen a su vez estar protegidos por la administración. Mientras que el profesional de verdad, aquel que tiene principios, y se preocupa por el bien estar de sus pacientes, a ese se le impide trabajar, incluso vivir.
El verdadero profesional, como ser humano que es, está expuesto a cometer errores, e incluso a equivocarse, ya que no es un ser infalible, que más quisieran ellos. Después están esos otros, aquellos que nos toman por el pito el sereno, y encima nos vacilan.
Hoy hablaba con dos personas sobre el mundo de la sanidad pública, y aunque las dos situaciones eran bien distintas, en ambos casos coincidían en la precariedad asistencial que en muchos casos estamos padeciendo en la sanidad pública.
Las dos coincidían en otra cosa, en la falta de sensibilidad, que de un tiempo a esta parte se fue apoderando de los buenos profesionales, y que salta a la vista de los usuarios
A las dos les decía lo mismo.
El tiempo de callarse ya paso. Ante una situación que consideremos irregular, protestar, protestar y protestar. Si no hacen caso, presentar una reclamación en el Servicio de Atención al Paciente, y si eso no fuera suficiente, continuamos con el pataleo en una instancia superior, hasta que alguien tome buena nota de nuestra protesta.
Al final algunos, por suerte son los menos, están empecinados en vernos como un número en una Historial Clínica, cosa que no debemos de consentir. Pues de hacerlo, sería tanto como permitir que jueguen ya no solo con nuestra dignidad, incluso sería tanto como consentir que jueguen con nuestra propia vida.
No se olviden que...
"Si no luchamos juntos, nos van a matar por separado"
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