Hace pocas fechas un profesional del Hospital de Jarrio afirmaba en Onda Cero Luarca que “hay muchas formas de cerrar un Hospital y una de ellas era dejarlo morir”. Yo, ciudadano de a pie, empiezo a pensar que quizá esa es la verdadera misión de la actual Gerencia de Jarrio, dejar que caiga nuestro centro de sanitario de referencia.
No me
cabe duda de que gestionar un Hospital situado en el siempre lejano occidente
de una comunidad que maltrata a los profesionales de la salud no debe ser tarea
sencilla. Pero, ello no otorga vía libre para ocultar la realidad a base de
faltar a la verdad. Son decenas las cartas que cada día envía la Gerencia de
Jarrio anulando su consulta a pacientes que están en un delicado estado de
salud, para lo cual cualquier disculpa vale, por falsa que sea.
Actualmente
está de moda culpar a “la pandemia”, aunque cada día se utiliza más la cómoda
frase: “le anulamos su consulta por otras circunstancias”. Esta es la sencilla
técnica que, para hacer desparecer pacientes de las listas de espera, utiliza
quien por 5.000 euros mensuales abandona todo escrúpulo y evita ponerse en el
lugar de esos pacientes que no tendrán tiempo de llegar nunca a la consulta que
esperan y que necesitan.
¿Falto
a la verdad? señora Gerenta. Usted y yo sabemos que la gravísima falta de
profesionales en oftalmología, cardiología, medicina interna, etc. es
esencialmente un problema de gestión, por mucho de que ustedes traten de
distraer a los ciudadanos asegurando que no hay médicos en todo el país. Otros
hospitales -incluso de nuestra región- sí encuentran profesionales, pero
seguramente es porque les ofrecen unas condiciones de trabajo dignas.
Cada día me cuesta más comprender cómo una profesional de la salud puede seguir en su cargo defendiendo lo indefendible, tratando de edulcorar una muy cruda realidad y sabiendo que los más débiles y los que más dedicación merecen -nuestros mayores- malviven sus últimos años a la espera de una atención sanitaria que nunca va a producirse. Espero y deseo que cuando usted sea mayor no reciba una carta de anulación de su consulta con un especialista alegando como disculpa el famoso “por otras circunstancias”. Lo espero, además de por su salud, porque no deseo que le mientan como ahora ocurre con tantos cientos, seguramente miles, de pacientes del noroccidente asturiano.
Carlos
López Fernández

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