Seguramente que para algunos
esta no es una queja que merezca la pena ser difundida. Para otros en cambio no
dejara de ser una queja más, realizada por alguien que a su vez se queja ya de
vicio.
Lo cierto es que el problema
existe, que es más frecuente de lo que parece, y no es difícil escuchar quejas
de esta y otra índole entre los trabajadores y usuarios del HUCA. Aunque a día
de hoy nadie parece estar interesado en tomar nota de ello, y mucho menos
corregir el pésimo servicio.
Si nos vemos en la necesidad como
usuarios de acudir al HUCA, es
aconsejable que para no complicarnos la vida, dejemos el coche dentro de los
diferentes aparcamientos. Que dicho sea de paso, desde la apertura del complejo
de La Cadellada, “alguien” ya se encarga de que a la salida todos paguemos
religiosamente, lo que ellos consideran oportuno. De una u otra forma, la responsabilidad
de todo esto recae sobre los de siempre, que no son otros, que los responsables
de la empresa GISPASA. La cual ya en su día concedió la explotación de estos
aparcamientos, a quien considero más “oportuno”.
De la carta que reproducimos a
continuación, mediante la cual se
denuncia el mal funcionamiento de los parkings del HUCA, me llamó poderosamente
la atención el párrafo donde se dice, “incluso una compañera me dijo que ella
había puesto una queja por escrito hacía más de tres meses, sin haber obtenido
respuesta hasta la fecha actual.”
Esto a mí personalmente me lleva de nuevo
de vuelta al punto de partida. Ya que con ello se demuestra una vez más, que el
silencio administrativo es el remedio más recurrente, y del que vienen tirando los diferentes gestores
de la administración asturiana, independientemente de la puerta a donde uno
llame. Lo hacen con mayor frecuencia si son conscientes de que están cometiendo
un atropello en toda regla, y no les importa lo más mínimo que los perjudicados
sean los usuarios, o como es el caso que ahora nos ocupa, los propios trabajadores.
Sin olvidar que con ello están dejando constancia que su único afán es el
recaudatorio. Tampoco les importa lo más mínimo, lo que digan los pacientes o
los usuarios de este y otros servicios, ya que todo ello se la trae al pairo.
Aparcamiento en el nuevo HUCA
Joaquín Fernández Peñarroya (Oviedo) – LNE 21/5/2017
El motivo de la presente es mostrar de modo público la situación vivida el
pasado día 18 de mayo, cuando procedí a estacionar mi vehículo en el parking
número 1 del nuevo HUCA.
Decir, en primer lugar, que pertenezco a la plantilla del citado centro y
que soy poseedor de la pertinente tarjeta acreditativa de tal condición. No es
frecuente que utilice mi vehículo para desplazarme al Hospital, aunque
últimamente lo hago de modo más habitual, por lo que la situación con la que me
encontré fue nueva para mí.
Ese día, 18 de mayo, antes de entrar en el parking número 1, comprobé la
existencia de plazas libres para el personal en el panel indicativo situado a
la entrada del mismo. Dada la poca visibilidad de la rampa de acceso desde la
entrada exterior, dejé transcurrir unos segundos para asegurarme de que no
había ningún vehículo en la rampa de entrada que pudiese ocupar las plazas
libres de personal que se indicaban en el cartel.
Cuál no sería mi sorpresa cuando al acercar mi tarjeta al lector de acceso,
observo que se descuenta el importe correspondiente al estacionamiento, como si
no hubiese ninguna plaza libre de personal. Como era la segunda vez que me
pasaba de modo consecutivo, me dirigí a la oficina de personal del
estacionamiento para indicarles lo que me había sucedido.
La persona que se encontraba en esa oficina me atendió de modo muy solícito
y amable, explicándome que los aparcamientos números 1 y 2 funcionan de modo
combinado a efectos de contabilizar la existencia de plazas libres, y que el
motivo de que se me cobrase el acceso era porque las plazas libres de personal
habían sido ocupadas en el parking número 2 antes de que yo accediese al 1.
Teniendo en cuenta que ambos estacionamientos son independientes, dado que no
hay comunicación entre los mismos y que la distancia física de acceso entre
ambos es considerable, me sorprendió notablemente la contestación.
Ante tal explicación mostré mi extrañeza y disconformidad, recibiendo la
respuesta de que era una queja generalizada del personal usuario de los estacionamientos,
sin que hasta la fecha se haya puesto remedio a la situación que yo entiendo
claramente como anómala.
Una vez en mi unidad de trabajo lo comenté con varios de mis compañeros,
confirmándome algunos de ellos que también les había sucedido en alguna
ocasión. Incluso una compañera me dijo que ella había puesto una queja por
escrito hacía más de tres meses, sin haber obtenido respuesta hasta la fecha
actual.
Decidí acercarme nuevamente hasta la oficina del apartamiento para cubrir
una hoja de reclamaciones, explicando la situación, con la esperanza de que con
mi queja y alguna más de las recibidas sea subsanado este “engaño” al usuario,
de modo que cada estacionamiento refleje de modo independiente las plazas que
están libres, tanto para personal como las de acceso libre.
Como entiendo que de modo sistemático estas quejas no son atendidas (a las
pruebas me remito), decido hacer pública mi queja para ver si alguien con
autoridad o competencia se siente aludido, toma cartas en el asunto y soluciona
de una vez por todas este “pseudofraude”.
Aprovecho la ocasión para solicitar el aumento del número de plazas de
estacionamiento para el personal a las horas de entradas a los turnos (mañana y
tarde) dado que el caos de acceso en la mañana es notorio y el solapamiento de
turnos en el cambio de mañana a tarde hace que las plazas ofertadas sean del
todo insuficientes.
Sin otro particular, agradezco su atención y la posibilidad que me brinda
este diario de hacer pública mi queja y/o solicitud.

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