El fármaco Lyrica (pregabalina): Muy baja eficacia,
reacciones adversas pero muy vendido
Por
Miguel Jara
La
historia del fármaco antiepiléptico pregabalina (la marca más conocida es Lyrica) está llena de promoción ilegal, médicos “incentivados” para que lo receten,
asociaciones de pacientes que hacen lobby para su uso, multas por publicidad
ilegal e indicaciones no aprobadas en Europa que se han obviado. Una joya
de tratamiento que datos recientes lo describen como casi inútil y
peligroso.
He publicado sobre el medicamento
Lyrica desde que abrí el blog. El primer post data de enero de 2008. Debe de
hacer mucho tiempo porque entonces la prensa internacional estaba
preguntándose si existe o no la fibromialgia y si la poderosa multinacional
farmacéutica que fabrica Lyrica, Pfizer, tiene que inventarse una enfermedad (la citada) para tener importantes ganancias.
Hoy
nadie duda de la existencia de dicha enfermedad. Lo que no ha cambiado es que
sigue utilizándose este medicamento para esa indicación y otras muchas, todas
ellas relacionadas con el dolor, cualquier tipo de dolor.
Ya entonces “predecíamos” el “mal uso
de esta medicación, un uso masivo, lo cual tiene consecuencias graves para el
paciente que no debería tomarla o que debería
tomarla en dosis muy pequeñas con un seguimiento cuidadoso y constante”.
Hace poco leí en el blog del médico Rafa Bravo un post titulado Malos tiempos para la Lyrica. En él, ya en marzo de
2017 escribe sobre
“unos
[pregabalina -Lyrica- y gabapentina [Neurontin,
también de Pfizer y por cuya extensión de indicaciones de manera alegal la multinacional fue condenada en USA] que cada día
que pasa, se muestran como sobrevalorados y sobreprescritos“.
La clave está en la extensión
(¿artificial?) de las indicaciones del tratamiento sobre todo al dolor neuropático. Allí donde haya un nervio que
“duele” ¡toma receta de Lyrica! Para documentar que el marketing de Lyrica es
eso, marketing de indicaciones basadas en campañas promocionales más que
en evidencias (pruebas científicas), Bravo recurre a
un reciente ensayo clínico publicado en una de las revistas médicas de más
prestigio e influencia, el Journal of American Medical Association (JAMA). Este trabajo se centra en la ciática.
La conclusión es clara: la pregabalina no redujo la intensidad del dolor de la ciática y no mejoró tampoco en otros
resultados (se evaluaron el grado de discapacidad, la intensidad del dolor de
espalda, y medidas de calidad de vida en tiempos concretos durante un año) en
comparación con el placebo durante las ocho semanas en las que se
probó. Pero además, la incidencia de reacciones adversas fue mayor que en el grupo de personas con las
que se ensayaba que sólo tomaron placebo.
Así que Lyrica, al menos con la
ciática, es ineficaz y ofrece más riesgos que no tomar nada o no usar el
medicamento. Cabe preguntarse si existen otros estudios con los mismos
resultados en otros tipos de dolores para los que la receta del remedio
originario de Pfizer es norma.
La extensión de la indicación de este
mal remedio se ha conseguido mediante estrategias habituales como la
“contratación” de asociaciones de personas enfermas (ocurrió con algunas organizaciones de
pacientes de fibromialgia) y de líderes médicos de opinión que dieran a conocer
el problema y la “solución”.
Así lo contamos en 2009: Pfizer, Lyrica y el conflicto de interés sobre la fibromialgia.
Y luego está el uso “recreativo” de
las dos drogas comentadas. En Estados Unidos hay
un problema enorme con ello; un mercado negro boyante. El propio Bravo recogía
en un post de 2013 las advertencias que un médico plasmaba en el British
Medical Journal, otra de las publicaciones más reconocidas
en el ámbito médico:
“Han muerto personas a causa de los medicamentos que les he recetado. He racionalizado
que estos fármacos se prescriben de buena fe y de acuerdo con las guías y que
las muertes fueron el resultado de un mal uso”.
Así empieza el texto y en él, Des Spence,
asocia a pregabalina y gabapentina varias decenas de muertes anuales sólo en
USA. Bien, pues estos son medicamentos de los más recetados en las consultas
para todo tipo de dolores.
En 2015 caducó la patente de Lyrica. Terminó el monopolio y
otros laboratorios tienen derecho a fabricarlo y comercializarlo. Dicho fármaco
registraba entonces unas ventas superiores a los 108 millones de euros en el último año.
Durante el año anterior, en 2014, fue
el medicamento que más gasto farmacéutico generó
pues se vendieron 4,74 millones de unidades, lo que le convirtió en el superventas
de los preparados con receta, con una facturación de 276,55 millones de euros.
Quizá sorprenda menos si repasamos su historia, llena de promoción ilegal, médicos “incentivados” para que lo receten,
asociaciones de pacientes que hacen lobby para su uso, multas por publicidad
ilegal e indicaciones no aprobadas en Europa que se han obviado. Una joya de
tratamiento que en algunas indicaciones es casi inútil y peligroso.

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