No hace tanto tiempo que diferentes
altos cargos de la sanidad pública fueron citados para a comparecer ante la
comisión que investigaba las listas de espera. Durante aquellos días surgió la
polémica. Ya que según parece, algunos de ellos no habían dicho la verdad, o
por lo menos, no habían dicho toda la verdad. Incluso algunos, desde mi humilde
punto de vista, mintieron. Pero ya se sabe, que agua pasada no mueve molino.
De ser ciertas las declaraciones realizados
por alguno de ellos en aquellos momentos, que por otro lado no se
corresponderían con las realizadas hace apenas unas horas, y publicadas por el
diario El Comercio (29/4/2017). Declaraciones hechas con motivo de la firma del
acuerdo por parte de la Fundación Amancio Ortega, donde se incluía la donación de
6,7 millones de euros, para la modernización de equipos y tecnología en el HUCA
y otros hospitales de la región.
Como decía, desde mi punto de vista,
algún jefe de servicio del HUCA, o no tiene claro el concepto “lista de
espera”, o simplemente y llanamente mintió, con el objeto de mantener el puesto que en
aquellos momentos recién le habían dado. Aunque seguramente también lo hizo
para tapar las vergüenzas de algunos de sus superior. Llego a esta conclusión,
al comparar lo expuesto por ese jefe de servicio durante su comparecencia del
día 6 de julio de 2016, y sus declaraciones de hace unas horas. Insisto, no
dijo la verdad, y si no disponia de los datos, debería de haberse callado.
Resulta que el Hospital Central pasará a
tener una quinta resonancia y un cuarto acelerador, «lo que le convierte en uno
de los mejores dotados del país», aseguran algunos profesionales.
Pero lo que no es menos cierto, es que
mientras tanto 4.394 pacientes esperan en estos momentos por una resonancia
magnética en el HUCA. Otras fuentes indican que unos 20 o quizás 30 pacientes
están en lista de espera para iniciar el tratamiento en el servicio de
oncología radioterapia, cuya espera es de unos 20 días.
Entonces,…
1.- Existen, o no existen, lista de
espera en el servicio de oncología radioterapia.
2.- Los veinte días de espera que ahora se
indican, se corresponden con una espera media para cubrir el expediente, o son tan
solo el frío dato utilizado para poder justificar una estadística. De nuevo se está haciendo una
manipulación intencionada de los datos.
De otro lado, derivar pacientes al
Hospital de Jove, o a otros centros concertados, lo único que hace es aumentar
el gasto del servicio, y no soluciona el problema.
Al salir ahora a la luz la existencia de
listas de espera en el servicio de oncología radioterapia, aparte de
contradecirse quien antes dijo que no existían (6 de junio de 2016) el solo
está quedando en entredicho. El ser un buen profesional, no implica
precisamente que se pueda tener dotes de buen gestor. Lo que me lleva a pensar,
que el jefe de este servicio, y por alguna extraña razón, no está tomando las
medidas oportunas para eliminar el problema. Más bien parece, que aunque ostenta
la jefatura, como ya le ocurriera a su antecesor en el cargo, es una mano negra
quien la dirige y no el.
Mientras todo esto ocurre, yo me sigo
haciendo preguntas.
3.- Que oscuros intereses lo llevan a
consentir y mantener la situación que padecen
en el servicio dos de sus compañeros, ahora además subordinados suyos.
4.- Podían estos ser de gran ayuda si se
les permitiera trabajar como lo venían hacían hasta el mes de octubre del año
2013, cuando dio comienzo el acoso y derribo.
Está claro que no es lo mismo disponer
de 13 efectivos trabajando a pleno rendimiento, que mantener el servicio
castrado de forma interesada, y tener que afrontar la labor diaria, con tan solo 11 efectivos. Aunque a los dos represaliados se les proporcionen exiguas agendas de trabajo, con las cuales se pretenden encubrir y dar visos de legalidad, a lo que de verdad está ocurriendo desde hace más de 40 meses.
5.- Cuando Juan Rijo jefe del servicio
de oncología radioterapia dice que su objetivo es “… reducir las demoras y
mejorar la atención”, y que la espera en el servicio “no exista”.
Me gustaría saber de qué está hablando,
cuando por otra parte tiene la solución en sus manos, junto con los recursos
necesarios en el servicio que ahora presuntamente dirige. Recursos humanos que por otra parte son necesarios, y que como ya hiciera su predecesor en el cargo, de alguna forma está despreciando.
Los ciudadanos queremos respuestas,
exigimos respuestas, la tecnología no lo es todo, el silencio no es buen
compañero de viaje. Quien calla, otorga. Quien consiente, termina por ser
cómplice.
Lo que “es una pasada”, es lo que está
ocurriendo con nuestra Sanidad pública. El mejor ejemplo de todo ello, lo tenemos
en el servicio de Oncología Radioterapia del HUCA.

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