En algunas ocasiones tengo la sensación
de estar machacando en hierro frío. Pero cuando llegan a mis manos artículos
científicos como el que reproduzco a continuación, las baterías se me vuelven a
recargar solas. Es entonces cuando cojo de nuevo el martillo pilón y recobro la
actividad. Pues se que incluso el hierro frío, cuando se cuenta con la
inestimable ayuda de un buen yunque, termina por ceder. Y es que la fricción a
la que lo somete el martillo, unido al empeño que pone el herrero, me permite ver
con claridad, que incluso el mejor acero puede quebrar.
Para la inmensa mayoría de ustedes la
palabra “enzalutamida” no les va sonar de nada. Claro que si les digo “acetato
de abiraterona”, eso ya les suena algo más. Pues tanto lo uno como el otro, son
dos fármacos que se utilizan para tratar el cáncer de próstata en estado ya muy
avanzado, y cuando el paciente deja de responder a otro tipo de placebos. Si
bien estos dos fármacos en si no sirve para curar, lo que sí está ya
ampliamente demostrado, es que proporcionan una mejor calidad de vida a los
pacientes, alargando incluso su vida.
Hoy me pregunto que estarán pensando al
leer el siguiente artículo, los miembros y miembras de la Comisión del Uso
Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios (CURMP). O en su defecto,
aquellos otros estómagos agradecidos que formaron parte de unos esperpentos
creados por cierto consejero de sanidad de cuyo nombre prefiero no acordarme, y
que escudándose tras la comisión “ad hoc”, denegaron en su día estos
tratamientos. Demostrando con ello su escasa catadura moral y total carencia de
escrúpulos.
Si se paran un momento a leer el siguiente articulo, comprobaran con sus propios ojos, como la desfachatez de los gestores del Sespa no tiene límites. Pero además no desmienten nada ¿porque sera?...
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UN NUEVO BIOMARCADOR EN SANGRE PARA
PROSTATA AVANZADO ABRE CAMINO A LA TERAPIA PERONALIZADA.
Los pacientes de cáncer de
próstata metastásico resistente a la castración (CPRCm) con aumento de la
expresión en sangre del receptor androgénico se benefician en menor medida del
tratamiento con enzalutamida, según los datos del estudio Premiere que hoy se
publican en Annals of Oncology.
Un equipo de oncólogos e
investigadores españoles, liderado por Enrique Grande, responsable de los
tumores genitourinarios del Servicio de Oncología Médica del Hospital
Universitario Ramón y Cajal de Madrid, y Enrique González-Billalabeitia,
oncólogo del Hospital Universitario Morales Meseguer de Murcia, en colaboración
con el laboratorio de Gerhardt Attard en el Instituto de Investigación del
Cáncer de Londres, ha identificado un nuevo biomarcador sanguíneo en pacientes
con cáncer de próstata avanzado que podría permitir en el futuro orientar el
tratamiento de los pacientes. Los resultados de este trabajo, denominado
estudio Premiere, promovido por el Grupo Español de Tratamiento de Tumores
Urológicos (SOGUG) y en el que han participado 16 hospitales españoles, se han
publicado hoy en Annals of Oncology.
Herramienta predictiva
Según Grande, "el manejo del cáncer de próstata avanzado ha cambiado mucho en los últimos tres-cinco años. De no tener prácticamente nada o tener apenas una opción de quimioterapia, se ha pasado a tener hasta cinco opciones de tratamiento aprobadas. El problema ahora es que no teníamos biomarcadores que nos ayuden a elegir un fármaco u otro, de forma que los utilizamos de manera secuencial pero sin saber cuál es la mejor estrategia de tratamiento a medio y largo plazo".
Según Grande, "el manejo del cáncer de próstata avanzado ha cambiado mucho en los últimos tres-cinco años. De no tener prácticamente nada o tener apenas una opción de quimioterapia, se ha pasado a tener hasta cinco opciones de tratamiento aprobadas. El problema ahora es que no teníamos biomarcadores que nos ayuden a elegir un fármaco u otro, de forma que los utilizamos de manera secuencial pero sin saber cuál es la mejor estrategia de tratamiento a medio y largo plazo".
Por esta razón, SOGUG ha
impulsado el estudio Premiere con enzalutamida en pacientes con cáncer
prostático metastásico resistente a la castración (CPRCm) con el objetivo de
averiguar de una manera prospectiva la validez de biomarcadores que ayuden a
elegir a los pacientes para que se beneficien en mayor medida del tratamiento
con uno u otro fármaco.
Del trabajo se desprende,
según Grande, que la sobreexpresión o ganancia en el número de copias del
receptor androgénico puede predecir si los pacientes con CPRCm son sensibles o
resistentes al tratamiento con enzalutamida".
En definitiva, "con un
simple análisis de sangre, podremos seleccionar a los pacientes que van a tener
más posibilidades de responder al tratamiento con enzalutamida. De esta forma,
evitaremos dar un tratamiento no exento de efectos adversos a aquellos
pacientes en los que se prevean más resistencias", señala Grande.
Selección de pacientes
González-Billalabeitia explica que el estudio Premiere es un "pequeño paso" que supone "un gran avance" en un área donde no hay biomarcadores disponibles. "Aunque necesita ser estudiado en profundidad, se trata de un biomarcador sencillo que se obtiene de una muestra de sangre periférica de los pacientes y que, en un futuro, puede suponer una mejor identificación de los pacientes que se pueden beneficiar del tratamiento con enzalutamida", señala el oncólogo del Morales Meseguer, en cuyo laboratorio de Murcia se ha coordinado toda la parte traslacional del estudio, y de obtención y procesamiento de las muestras, para después analizarlas de forma conjunta con el equipo de Gerhardt Attard.
González-Billalabeitia explica que el estudio Premiere es un "pequeño paso" que supone "un gran avance" en un área donde no hay biomarcadores disponibles. "Aunque necesita ser estudiado en profundidad, se trata de un biomarcador sencillo que se obtiene de una muestra de sangre periférica de los pacientes y que, en un futuro, puede suponer una mejor identificación de los pacientes que se pueden beneficiar del tratamiento con enzalutamida", señala el oncólogo del Morales Meseguer, en cuyo laboratorio de Murcia se ha coordinado toda la parte traslacional del estudio, y de obtención y procesamiento de las muestras, para después analizarlas de forma conjunta con el equipo de Gerhardt Attard.
Grande
y González-Billalabeitia aseguran que este tipo de investigaciones
colaborativas en las que participan diferentes países demuestran el compromiso
de España en general, y de SOGUG, en particular, por asociarse y buscar nuevos
avances en cáncer de próstata, como es en este caso biomarcadores, que ayuden a
seleccionar mejor a los pacientes y a optimizar desde un punto de vista clínico
y económico el gasto farmacéutico.

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