NO HACE MUCHO TIEMPO LAS CALLES SE INUNDABAN DE PERSONAS AL GRITO DE…,LA SANIDAD NO SE VENDE, SE DEFIENDE..!!
No hace mucho tiempo las calles se
inundaban de personas al grito de, La sanidad no se vende, se defiende y aún se
sigue oyendo pero con menos volumen. Paradójicamente cuando más se necesita que
esos bafles de música retumben por las calles, es cuando ni siquiera se oye el
inicio de la canción.
En aquella temporada se convocaban como
todos conocemos las Mareas Blancas, una marcha a favor de la Sanidad Pública y
la negativa de lo que estaba en la palestra, la privatización de Hospitales
públicos.
Durante esa andadura, comenzaron a salir
medias verdades, en ningún caso con la intención de hacer daño, pero sí de
infundir miedo, el miedo es el arma más poderosa que puede usar cualquier
persona para inducir a otra a conseguir el fin que pretenda.
Ese miedo se llamaba dinero, la realidad
es que a ningún paciente, si hubieran conseguido el propósito de terminar de
privatizar, no olvidemos que actualmente hay un alto porcentaje de servicios
privatizados, al paciente seguiría sin costarle nada, no tendrían que pagar
nada más, por el servicio de esos Hospitales aunque fuesen totalmente privatizados,
además, la realidad es que son de Gestión Privada.
Pero sí es cierto que afecta a los
profesionales del sector de esos Hospitales, ya que, con la privatización
muchos irían a engordar las listas del paro. La realidad, a pesar del miedo que
hacía tiritar a pacientes y sanitarios con la privatización, es esa, al
paciente seguiría sin costarle más, otra cosa es la calidad que se pueda dar,
pero ya entramos en otro tema.
El instrumento tan poderoso de hacer
creer que los pacientes pagarían como si de un Hospital privadísimo se tratara,
hizo una gran fuerza de apoyos a estas reivindicaciones, vino muy bien, pero no
era lo cierto, se trataba de empatizar con el sector sanitario, con la verdad
íntegra de bandera y teniendo claro lo que se defiende.
Con esto no justificó la actuación que
querían hacer, como vimos, les costó el cargo a más de uno. Cierto es que, en
el mundo de la medicina, es fundamental ser sincero, el logro habría sido el
mismo, porque no tenía pies ni cabeza, pero de otro modo, no es justo difundir,
y más ahora con las redes sociales, rumores o mentiras que lo único que hacen
es confundir para poder jugar con nuestra voluntad, tenemos que ser
responsables todos los que forman parte de la espina dorsal de España, un país
con una sanidad envidiable, de ser honestos, conseguiremos muchas más cosas y
además lo haremos de una manera honrada.
Sin embargo, esa sanidad que tantos
países europeos envidian, está abandonada, no hay camas en los Hospitales
públicos, cuando te ingresan, te encuentras hacinado con otros pacientes. Sigue
sin haber suficiente personal, el plan de la Comunidad, no se hace notar, y lo
mismo ocurre en otras muchas comunidades, no estamos cuidando algo tan preciado
y codiciado como nuestra Sanidad.
Las protestas tienen que ser fuertes en
estos casos, no en los rumores y estrategias políticas que usan para acercarse
a las personas, no hay que luchar por la inmigración, puesto que a nadie se le
niega la Sanidad, nunca a nadie, siempre se atiende a todo el mundo, no ha existido
ese caso, desde el viajero que se encuentra mal, hasta aquellos que han
ingerido sustancias, y se les atiende y se realiza la prueba, e inmediatamente,
se le traslada al Hospital público.
Sea inmigración legal o no, tenemos un
serio problema en el corazón sanitario, no es posible que seamos usados como
medio de publicidad de aquello donde no existe un problema. Si que existe
problema en la falta de personal, de organización y sobre todo de valoración
hacia los sanitarios.
A nadie en su profesión le gusta tener a
quien atiende hacinado, ni teniendo que cambiarle la cita de una operación tres
veces.
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