Los sanitarios se manifiestan en Gijón: «No queremos más dinero, queremos
mejores condiciones laborales»
«Siguen sin
escucharnos y queremos que nos escuchen, nada más», claman desde la Asociación
de Trabajadores Asturianos de Sanidad (ATAS)
Unas 5.000
personas se han manifestando el pasado sábado en Gijón, en una nueva protesta
organizada por la denominada Asociación de Trabajadores Asturianos de Sanidad
(ATAS) en protesta contra sus condiciones laborales. La marcha que partido de
la plaza de San Miguel a las 17.30 horas, finalizo en El Carmen casi dos horas
después. “Siguen sin escucharnos y
queremos que nos escuchen, nada más”.
El acuerdo alcanzado no nos convence, sólo es retributivo y nosotros “no estamos pidiendo mejoras salariales,
sino mejoras en las condiciones laborales”, explica Arantxa García López,
enfermera del HUCA y una de las líderes de ATAS, sobre los motivos de la
protesta.
Durante
la marcha, integrada fundamentalmente por sanitarios con sus familias, se
gritaron consignas como «Sí, sí, sí, la sanidad está aquí» o «Barbón, escucha,
la sanidad está en lucha».
Esta
misma agrupación de profesionales de la sanidad ya sacó a las calles de Oviedo
a cerca de 4.000 personas el pasado 26 de febrero. Con anterioridad se habían concentrado en otras tres ocasiones en las puertas del Hospital Universitario Central de Asturias - HUCA para hacer oír sus reivindicaciones. En otra ocasión lo habían hecho en el Centro
Niemeyer (Avilés), con motivo de la presencia de los Reyes de
España.
“Barbón escucha, la sanidad está en la lucha” gritaba este sábado una multitud de manifestantes en las calles de Gijón. La movilización, convocada en solitario por la Asociación de Trabajadores Asturianos de la Sanidad (ATAS), de manera asamblearia y horizontal, “sin siglas políticas ni sindicales”, pero respaldada por organizaciones políticas, sindicales y sociales, y sobre todo centenares de ciudadanos anónimos, supone un paso más en la elevación del conflicto en la sanidad asturiana. Los días de la pandemia y del orgullo de la respuesta modélica de la sanidad asturiana comienzan a quedar lejos, y avanza una percepción mucho más sombría de lo que hasta hace poco se percibía como “oasis sanitario”.
En torno a unas 5.000 personas desfilaron entre la Plazuela de San Miguel y la Plaza del Carmen en una marcha con una notable presencia de jóvenes familias y carritos de bebé, y que superó en asistencia a la celebrada el pasado mes en Oviedo.
“Hay
veces que en el turno de mañanas terminamos a la una de levantar a los
pacientes”
ATAS,
convocante de la manifestación, ha rechazado el acuerdo alcanzado por el Sespa y
la mayoría de los representantes de las organizaciones sindicales de la sanidad
-todos excepto SICEPA-USIPA– por el
que se mejora las condiciones laborales, organizativas y retributivas de los
profesionales. El acuerdo incluye 17 puntos que reconocen los diferentes
sistemas del trabajo del personal del Sespa como la atención continuada, el
trabajo a turnos y las denominadas jornadas deslizadas.
Mientras
la mayoría los sindicatos médicos han pactado mejoras económicas con la
administración autonómica, enfermeras, técnicas auxiliares y celadores, el
motor de la movilización de este sábado, consideran que los problemas en la
sanidad asturiana no se resuelve con aumentos salariales, sino con más personal
y una gestión más eficaz de los recursos. Denuncian que la falta de plantilla y
la sobreexplotación del personal repercute en la calidad de la atención.
“Hay
veces que en el turno de mañanas terminamos a la una de levantar a los
pacientes porque no tenemos más personal para hacerlo”, comentaba Cristina
Lorenzo, técnica de auxiliar de enfermería, asistente a la
marcha. Su hermana Vero, también trabajadora sanitaria, lo tiene claro:
“prefiero tener una compañera más antes que una subida salarial de 30 euros”.
Las
trabajadoras y trabajadores de la sanidad denuncian agotamiento, cansancio,
inestabilidad laboral y precariedad, pero también dificultad para conciliar
empleo y familia. En una palabra: “queme”.
Las
batas blancas eran muchas, pero solo con ellas no se podrían haber llenado este
sábado las calles de Xixón. Y es que la otra parte de la manifestación, fue esa
ciudadanía igualmente harta y quemada, que a lo largo de estas semanas ha ido
rebotando en guasaps y redes sociales el cartel de la
convocatoria, a la que centenares de ciudadanos se han adherido no solo por
solidaridad con el personal sanitario.
A pesar de que Asturias es la comunidad que más invierte en salud por
habitante, muchos asturianos y asturianas sienten que esa inversión no les está
llegando. Las listas de espera para operaciones, pruebas y consultas de
especialistas, así como los problemas en los centros de salud, son los factores
que están haciendo caer en picado la confianza de la sociedad asturiana en un
sistema público del que hasta hace poco se presumía como uno de los mejores del
país.
Alexia Fernández, vecina de Avilés, acude más al centro de salud desde que es madre, y se
desespera cada vez que necesita pedir cita: “muchas veces no te cogen el
teléfono porque no dan a basto”. También Teresa
Dopazo, pensionista, vecina de Castrillón, se queja del deterioro de la asistencia primaria en su
centro de salud, sobre todo a cuenta de la atención telefónica. Mercedes, Covi y Rosa, amigas y vecinas de tres barrios distintos de Xixón, Pumarín, Cimavilla y Contrueces, coinciden en que “desde el Covid la calidad bajó mucho”. Este
sábado todas ellas han querido manifestarse por la mejora de una sanidad
pública cuyo futuro les preocupa.
Desde
la Asociación
de Trabajadores Asturianos de la Sanidad denuncian que el
deterioro de la sanidad pública invita a la fuga de las clases medias a los
seguros privados. Los sanitarios saben que cuando un servicio público solo
beneficia a los más pobres la inversión pública tiende a caer, pasa a ser
considerado marginal, y la atención se resiente.
“Ya
un 20% de la población asturiana tiene seguro privado”
La
sanidad privada crece en Asturies, en gran medida con el apoyo de la
administración asturiana, denuncian. Ya un 20% de la población tiene un seguro
privado. Lejos de los niveles de Madrid o Catalunya,
pero creciendo. Por eso, el “Nada, nada, nada, nada para la privada”, fue otro
de los cantos más coreados al término de la marcha en El
Carmen.
En
el manifiesto final, Arantxa García,
enfermera del HUCA, interpeló
directamente al presidente Adrián Barbón reclamándole
un cambio en la gestión y sobre todo más personal para cuidar mejor. También le
afeó que todavía no haya recibido al movimiento, a pesar de haber entonando el
“mea culpa” sobre los problemas en el sistema público de salud.
Las
elecciones de mayo irán de sanidad. Así lo ha fijado Barbón con el fichaje como
número dos de la gerente del SESPA, Concepción
Saavedra, y así lo ha fijado también el movimiento por la
sanidad pública, que va a seguir movilizándose de cara a mantener vivo el
debate sanitario en un momento clave como son las elecciones autonómicas.
Acertarán aquellos partidos que mejor sepan escuchar a la calle y conectar con
lo que empieza a ser uno de los dolores más fuertes de la sociedad asturiana.
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