Decenas de sanitarios se concentran por tercera vez en lo que va de año
para denunciar sus condiciones de trabajo y, en esta ocasión, también mostrar
su malestar por «el intento de silenciarnos»
El personal sanitario del Hospital
Universitario Central de Asturias (HUCA), principalmente enfermeras, auxiliares y
celadores, han vuelto a movilizarse en señal de protesta por sus condiciones de trabajo. Pero la de hoy no ha
sido una acción
reivindicativa más. La forma en la gestores del centro
hospitalario respondieron a las movilizaciones previas ha encendido los ánimos
hasta tal punto que algunos sindicatos como Comisiones
Obreras incluso están barajando emprender medidas
legales.
Los trabajadores del HUCA discrepan, entre otras cuestiones,
de cómo se están organizando los recursos humanos en el turno rotatorio; de una
distribución de los descansos que «desgasta a la plantilla»; y de la falta de
cartelera y ubicación entre los interinos. Para hacer público y notorio su
malestar, en enero organizaron dos concentraciones y presentaron un escrito
avalado por 1.000 firmas en la gerencia del hospital. La reacción a dicho
documento: «Llamar al despacho a muchos de los que firmaron, uno a uno y a
puerta cerrada, para pedirles explicaciones».
Con esa situación, que el personal califica de
«intimidatoria», se ha echado leña al fuego y hoy la pitada en el acceso al
edificio de hospitalizaciones ha sido monumental. Los profesionales que
participaron en la protesta, la tercera en lo que va de año, se concentraron
dentro y fuera del hospital con carteles en los que podía leerse «La
comunicación no es intimidación», «Nuestros derechos no son privilegios» o
incluso «Este abuso no se ve ni con Ayuso». Muchos de ellos iban cubiertos con
una máscara blanca que llevaba un aspa sobre la boca, a modo de denuncia por
«este intento de silenciar nuestras reivindicaciones».
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