La supervivencia en caso de una urgencia o emergencia es mínima.
De todos es sabido que las zonas rurales es una de las zonas más
despobladas y que la mayor parte de sus pueblos tienen muy pocos habitantes.
Si a ello le sumamos que por lo general, los pueblos suelen estar bastante
distanciados entre sí, que las carreteras son malas, que en invierno el clima
es muy severo, con fuertes heladas, y que el transporte público es escaso, en
muchos casos inexistente, resulta complicado prestar un mínimo de servicios
básicos en muchos de estos pueblos del medio rural.
Supone todo un reto para las administraciones públicas dotar a los
habitantes de las zonas rurales de servicios básicos e indispensables como es
la sanidad, y en muchos de estos casos la toma de decisiones no debería basarse
únicamente en cifras, puesto que si así fuera, el futuro de estos pueblos sería
cuanto menos incierto, por no decir inexistente como ya desgraciadamente está
pasando en la mayoría de ellos.
Ya no estamos hablando de crear políticas y acciones que permitan un
relanzamiento de la vida en el medio rural, que también son muy necesarias,
sino de mantener una serie de servicios básicos para que aquellos que decidan
quedarse o se quieran establecer en un pequeño pueblo, lo hagan con unas
condiciones dignas.
Es la base sobre la que se asienta todo y debería ser la prioridad número
uno de todas las administraciones. De nada sirve, invertir en el desarrollo del
medio rural si por otro lado le estamos eliminando los servicios más básicos.
Durante los últimos años estamos viendo en los medios de comunicación noticias
de pueblos que reclaman, con todo el derecho del mundo, que no se les quite su
médico o que no les reduzcan las horas de atención de éste.
En todos los casos hay agravantes que hacen que estas medidas sean mucho
más perjudiciales de lo que ya por sí lo serían, factores que parece que no
sean tenidos en cuenta por quienes deben estudiar y tomar estas decisiones para
que no queden en el olvido.
Estos pueblos tienen una población envejecida, que debe acudir al médico
con mayor frecuencia, y que precisa de atención urgente en más ocasiones.
Además muchas personas mayores no disponen de medios de transporte para
dirigirse a su centro de salud en otra localidad.
Se trata de pueblos muy alejados entre sí y con carreteras en mal estado,
lo que provoca que en muchas ocasiones se tarde más de media hora en llegar al
centro de salud correspondiente, algo crítico en una situación de urgencia.
En muchos casos, un mismo médico ya atiende varios pueblos que tiene que
distribuir su jornada semanal entre todos ellos, a la vez que se aumentan los
desplazamientos zonas muy frías donde el invierno es especialmente duro.
La mayoría de estos pueblos tienen muy pocos habitantes censados, pero en
verano y periodos de vacaciones suelen multiplicar varias veces su población,
por lo que las horas de consulta asignadas suelen quedarse muy cortas para
atender correctamente tanto a vecinos como a visitantes.
Desde aquí nos sumamos a la reivindicación de todos estos pueblos y os
animamos a que aportéis vuestro granito de arena para evitar que se queden sin
una atención sanitaria básica.
No se olviden que:
"Si no luchamos juntos, nos van a matar por separado"
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