martes, 25 de abril de 2017

Continua pendiente de solución


Hoy que por fin está lloviendo, viene a mi memoria aquellas visitas acompañando a un paciente al HUCA del Cristo. Paciente que mientras mantuvo la total movilidad, no necesito utilizar la puerta posterior de consultas. Cuando la enfermedad le fue mermando la movilidad, fueron decenas de veces las que recurrimos a la entrada de consultas, donde el coche lo dejaba en la misma puerta. Aquella entrada disponía de una pequeña visera, la cual permitía estacionar el coche, y que los pacientes los días de lluvia no se mojaran. Cuando la situación obligó a tener que utilizar una silla de ruedas para desplazarlo, aquella misma visera permitía que el paciente, al cual había que bajar con cuidado del coche, lo hiciera con tranquilidad, si miedo a resbalar en el suelo mojado, y sobre doto, evitaba que este se mojara.
Ahora que estamos pidiendo cosas, cuando no exigiéndolas, es hora de reivindicar ante GISPASA, que cumpla con los criterios de calidad y racionalidad que como gestores del HUCA tienen la obligación de mantener. Por eso quiero volver a incidir en una situación, que un día normal es ya de por si una odisea, para cuanto más, esos días desapacibles y con lluvia que tenemos en nuestra tierra.
Los pacientes impedidos o con movilidad reducida que acuden a diario a las Consultas del HUCA, deben de sortear una serie de peripecias, que no vienen más que a dejar de manifiesto, que quien diseño el complejo hospitalario de La Cadellada, lo hizo más pensando en la mayor gloria de algunos políticos, que en la comodidad de los futuros usuarios de esas instalaciones.
En primer lugar se olvidaron de reservar un espacio donde los profesionales del taxi pudieran ejercer dicha actividad con total seguridad  para ellos, y para los usuarios del servicio.  Y no será por falta de un espacio donde poder reubicarlos, pues si hablamos de espacios infrautilizados, el mejor ejemplo que se puede encontrar en Asturias hoy por hoy, es el complejo de La Cadellada.
Cuando el paciente se encuentra en buenas condiciones físicas para caminar, el problema se minimiza. No obstante alguien debería de haber tenido en cuenta, que se pudiera acceder directamente  desde el parking a la zona de consultas, pero se les paso por alto. Lo más cómodo es dirigirse al parking, donde se puede dejar el vehículo a buen recaudo, evitando al menos  de que te multen. Aunque al salir del mismo,  el paso de peatones situado a la entrada de Consultas, seguramente que terminara por dar un susto grave en cualquier momento.
El mayor problema surge cuando el paciente tiene la movilidad reducida o está impedido. Situación esta que ya de por sí obliga a que con el mismo acudan dos personas. La primera debe de bajarse del vehículo, y caminar hasta la entrar de consultas, para coger una silla donde para poder desplazar al paciente. Mientras que la segunda se queda dentro del coche, ya que este debe de permanecer parado donde puede, o le dejan. Eso sí, el conductor tiene que mirar a derecha e izquierda,  pues la afluencia de vehículos en ciertas horas del día, puede propiciar situaciones de mayor o menor.
A día de hoy GISPASA es incapaz de poner solución a esta situación. Y esto ocurre cuando ya van transcurridos más de tres años de la puesta en funcionamiento del macro complejo hospitalario. La situación que se vive en esa zona de Consultas, no es algo que acontece a una hora muy concreta del día. Desde las 8 de la mañana, hasta bien entrada la tarde, el ritmo de circulación no cesa. Si bien durante la tarde, la circulación es mucho menor.
La reorganización que precisa la zona de Consultas en cuanto al tráfico rodado,  y de igual modo con relación al aparcamiento de los taxis, es de extrema necesidad, y no debería de demorarse mucho más. Los pacientes con movilidad reducida, al igual que el resto, cuando las condiciones climatológicas son adversas, deben de poder acercarse en coche lo más posible a la puerta de entrada. Es solo cuestión de rediseñar los espacios, pues superficie infrautilizada tienen para dar y tomar. Solo hace falta voluntad por parte de GISPASA. Si no recuerden la obra acometida en la sala de espera de Oncología Médica, era cuestión de lógica, pero también de espacios infrautilizados.

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